Sin categoría

¿Cómo crear rituales propios en mi familia?

Por: Holanda Castro (@clubparamamas)

Empodérese: Antes que nada, comprenda que su familia es un nuevo núcleo que tiene derecho a recrear las realidades que vive, y a generar “sentido”. Por ello, puede crear nuevas tradiciones que reflejen lo que viven como grupo y que muchas veces es solo compartido al interior de la familia.

Ame la vida: Este es el único pre-requisito para crear un ritual, pues las fiestas y las tradiciones buscan conectarse con lo que nos da vida y nos hace crear lazos humanos. Agradecer, disfrutar la compañía y los dones, requiere un poder de observación y disposición mayor al habitual, una cualidad divina de cultivar.

Establezca sus valores: Sea cual sea la manifestación (cena, baile, fiesta, salida a la naturaleza), lo importante es el sentido y el valor que contiene. Celebramos la libertad, la prosperidad, la manera de vivir, la no exclusión, etcétera. Esto, además, nos permitirá ser tolerantes y sentirnos cómodos con tradiciones foráneas desconocidas con las que podamos encontrarnos en esta realidad globalizada.

Frecuencia: Un ritual puede ser una oración o visualización juntos, en un día u hora particular, en un espacio específico, pero siempre repetido. Porque uno de los secretos para que la mente responda a esta magia, es su repetición consciente. Un ejemplo fácil sería crear rituales de fin de año escolar, para agradecer lo aprendido, dejar ir lo molesto y abrirse al nuevo ciclo. Esto dota de sentido y dota de calma ante la tensión de la rutina.

Sea creativa… y libre: lo que llamamos ritual o celebración puede tener distintos matices. Por ejemplo, en mi familia celebrábamos con cenas especiales los cumpleaños de Mandela y Ghandi, luego pensé, tal vez deba incluir el de Marie Curie… a través de la honra a estos personajes, buscábamos conectarnos con los valores en sus enseñanzas y gestas de vida.

Hay rituales más grandes, como los rituales de paso. El ritual de paso más común es el cumpleaños y los aniversarios. Pero, por ejemplo, la primera menstruación o el ingreso a la universidad, son momentos únicos, que bien merecen rituales sentidos y robustos.

Pero un ritual puede ser también, tranquilamente, tomarse un día a la semana para merendar juntos fuera. Se fortalece la unidad del grupo, que puede estar muy separado por la rutina de los trabajos, escuelas y actividades after school.

Un ritual puede ser reencontrarse con la madre naturaleza todas las semanas, pero de manera CONSCIENTE. Ir a verla, a amarla, a agradecerle. A estar con ella en atención plena. Algo así como cuando visitamos a la abuela… lamentablemente, hemos visto cómo se banaliza esta visita especial y se vuelve prácticamente un “trámite”.

La diferencia entre un ritual impuesto y trasegado por la rutina, y uno creado por la familia y recién estrenado, es que dota de sentido la experiencia, aviva la llama de la compañía mutua. De este modo invocamos las energías que desde lo más antiguo ha impulsado al humano a crear rituales: honrar el tiempo y los dones que nos han tocado. Anímate, revisa tus rutinas, y dales el poder de la vida y la fuerza de lo sagrado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *