Salud bucal: claves y secretos del cepillado infantil

Salud bucal: claves y secretos del cepillado infantil

En la infancia es cuando se crean los hábitos necesarios para desarrollar una higiene bucal saludable, tan fundamental en los más pequeños, sobre todo

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En la infancia es cuando se crean los hábitos necesarios para desarrollar una higiene bucal saludable, tan fundamental en los más pequeños, sobre todo en esta época en la que el azúcar está más presente que nunca. Este artículo tiene la finalidad de desterrar aquellos mitos y corregir esos errores comunes que cometen los niños a diario, son muy sencillos y pueden ayudar a que los pequeños de la casa crezcan más sanos.

El cepillado tiene como finalidad la eliminación de la placa, una película blanquecina que se deposita sobre los dientes y tejidos blandos bucales en la que viven colonias bacterianas responsables de las enfermedades de los dientes (caries) y las encías (enfermedad periodontal). Es de suma importancia que los niños realicen un cepillado eficaz para garantizar una salud dental duradera. De la mano del prestigioso Dr. Alberto Sicilia de la Clinica Sicilia de Oviedo repasaremos los errores más comunes y las recomendaciones del Doctor:

Frecuencia del cepillado

Para que los niños tengan una buena higiene bucal, es esencial cepillarse los dientes con regularidad y después de cada comida y para ello es fundamental que los padres sean quiénes les recuerden cada vez que deban proceder al cepillado. “Es especialmente importante para prevenir enfermedades periodontales, pues la bacteria oral presente en sus bocas puede entrar en el flujo sanguíneo” declara el Doctor Alberto Sicilia.

Cómo hacerlo:

La línea de las encías es de las más importantes y requiere una atención especial, realizando unos movimientos cortos pero suaves, “esa es la estrategia básica para lograr una buena limpieza”.

Es necesario para un cepillado correcto incidir en las superficies externas e internas de los dientes, así como en las zonas de masticación y la lengua. Dos minutos serán suficientes para acabar con la placa bacteriana. Para asegurarse que los niños cumplen esta regla se puede recurrir a un juego con un cronómetro o reloj.

El cepillado debe realizarse con especial atención y cuidado, y no debe practicarse a la vez que otras tareas o distracciones como jugar con el teléfono o hablar. Por ello la vigilancia de los padres, en estas edades es esencial para asegurar que los pequeños de la casa dedican tiempo y cuidado a esta labor.

Enjuague bucal

El enjuague bucal debe der una fase más del cepillado, incorporando esta herramienta tanto para higienizar el cepillo después de la limpieza bucal, como para limpiar la boca antes,“disminuyendo considerablemente la carga de bacterias”.

El cepillo

Donde guardar el cepillo:

“Inculcar a los niños el cuidado del cepillo es fundamental, ya que es un foco de gérmenes”. Éstos y las bacterias se acumulan en las cerdas , entrando posteriormente en la boca pasando por dientes, encías y lengua.

Ante todo, no mezclar los cepillos con otros a la hora de almacenarlos.

Por este motivo, desde Clínica Sicilia recomiendan evitar guardarlo en un lugar húmedo como el cuarto de baño, ya que “es más propenso para el crecimiento de microorganismos como estafilococos, bacterias coliformes, pseudomonas, levadura, bacteria intestina y gérmenes fecales”.

Cómo limpiarlo en casa y en el colegio:

Se debe enjuagar el cepillo a fondo con agua potable después de la limpieza. Esto permitirá retirar todos los restos de pasta de dientes y de comida que queden atrapados entre las cerdas.

Además es importante empapar el cepillo en enjuague bucal antibacterial tras su uso para conseguir la mayor higiene posible. Después se debe colocar siempre en posición vertical y al descubierto, para dejarlo secar hasta el siguiente uso.

Por último hay que añadir que es conveniente “limpiarlos antes de estrenar el cepillo, ya que en el empaque puede haber bacterias y microorganismos”.

Cuando cambiarlo:

Todos los cepillos tienen un tiempo de vida útil que variará según el modo de utilización y la cantidad de uso que se le dé. El momento para saber que es necesario comprar otro es cuando se observen las cerdas abiertas y deshilachadas.

Normalmente cada tres o cuatro meses convendrá cambiar el cepillo de los niños porque empezará a empeorar su capacidad limpiadora.

Siguiendo estos sencillos consejos conseguirás inculcar en tu hijo ese hábito necesario para una higiene bucal óptima y para que sus dientes estén sanos siempre.

Por: David Vázquez
(@Dhawitz)

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